La certeza de ser acompañados

   
Convivimos con tantas evidencias que nos invitan a la tristeza, al pesimismo, a la desesperanza. Las lecturas bíblicas que nos propone la Iglesia para esta última semana de Adviento, quieren "convencernos" de que nada de esto tiene la última palabra. Aquello que nos anuncian es tan grande, tan importante (sí, ¡también para nosotros!) que sólo puede ser obra de Dios: como el nacimiento de Sansón o de Samuel. En todas las lecturas queda patente que Dios interviene para salvar, para traer la alegría, para abrir una brecha de novedad en la historia. Y, ¿quién es el que puede ofrecernos algo nuevo de verdad, la alegría auténtica y duradera, la vida que es más fuerte que la muerte? Sólo Aquel sobre el cual nos hablan de manera un tanto “secreta” todos estos textos: Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios. La esperanza, pues de esto se trata, no es vivir de ilusiones sino con la certeza de ser acompañados. Ya no hay nada que tengamos que vivir solos. El Señor está con nosotros, nos ama, nos conoce hasta el punto de que se ha hecho carne. Ojalá también Él esté siempre ante nuestros ojos como punto de referencia en nuestra vida.

Entradas populares