Estreno de la película sobre el beato Duns Escoto

   
Ayer, la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la CEE ofreció en Madrid un pase especial de la película Scoto, sobre el célebre beato franciscano escocés. Realizada en Italia, por iniciativa de los Franciscanos de la Inmaculada, con muy pocos medios económicos y técnicos, resultó ganadora del premio a la mejor película en el Festival Internacional de Cine Católico Mirabile Dictu. A pesar de su bajo presupuesto, el vestuario, la iluminación, el maquillaje y las localizaciones están muy bien logrados, contribuyendo notablemente a una puesta en escena sencilla, pero bella y eficaz. La cinta, en sus 85 minutos de duración, nos ofrece una breve mirada a la infancia del protagonista, a los inicios de su vocación entre los "greyfriars" (frailes grises, nombre tradicional de los franciscanos en Reino Unido) de la mano de un tío, ya fraile menor, pero sobre todo a su labor docente en la Universidad de París, de manera especial por lo que se refiere a la defensa del Dogma de la Inmaculada Concepción de María (pero no únicamente).

Lo mejor de la película, como nos anticipó el experto que hizo la presentación en la sala, son “las perlas” que encontramos diseminadas en los muchos y ricos diálogos entre el protagonista y el resto de personajes. Perlas que encierran una enorme riqueza filosófica, teológica y espiritual acerca del hombre, de Dios, del misterio de la Salvación, de la eucaristía, de la vocación (religiosa y matrimonial), de la Virgen María. La primacía del amor y de la santidad de la vida quedan ejemplarmente encarnadas en la exquisita humanidad de un hombre, Juan de Duns, como es llamado en la película, dotado de una sutil inteligencia y, a la vez, de una profundísima experiencia y familiaridad con Dios, “verdad y bondad infinitas”. Este valiosísimo binomio nos va ganando a medida que avanza la película, hasta llegar a emocionarnos en algunos momentos, como el precioso diálogo que entabla con un joven novicio en “crisis” sobre un acantilado de la costa francesa camino del exilio.

Altamente sugestiva la estrecha relación que se crea entre el maestro Escoto y tres de sus alumnos (Williams -futuro Guillermo de Ockham-, un dominico y un candidato del clero secular) y los muchos detalles de entrañable fraternidad entre los frailes. Lo negativo es que en algunas escenas falta un poco más de tensión dramática. Desde este blog, recomendamos vivamente su visión y difusión.


Beato Juan Duns Escoto, verdadero hermano menor, 
enamorado de Jesucristo y de la Inmaculada, 
doctor de la Iglesia por tu sabiduría y santidad de vida: 
¡ruega por nosotros!

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