20 de diciembre de 2011

Nada es imposible para Dios


"En lo más íntimo del corazón cada joven, que se asoma a la vida, cultiva el sueño de un amor que dé un sentido pleno al propio futuro... A quien confía en Dios nada es imposible. Esto vale para quien está destinado a la vida matrimonial, y más aún, para aquellos a quienes Dios propone una vida de total desprendimiento de los bienes de la tierra para estar a tiempo lleno dedicado a su Reino. Entre vosotros hay algunos que están encaminados hacia el sacerdocio, hacia la vida consagrada; algunos llamados a ser misioneros, sabiendo cuantos y cuales riesgos corren. Queridos jóvenes, si el Señor os llama a vivir más íntimamente a su servicio, responded generosamente. Estad seguros: la vida dedicada a Dios no se gasta nunca en vano" (Benedicto XVI). 

¡Cuánto nos cuesta creer esto! Por eso, con la Virgen María, te pedimos: "Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia; contigo no podemos caer en el vacío"

«Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» (Evangelio del día: Lucas 1, 26-38)

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