26 de enero de 2012

El cordón franciscano

    
En una entrada anterior ya nos ocupamos del “hábito franciscano” y de sus diferencias en cuanto a su forma y color dependiendo de la Orden (Conventuales, gris-negro con esclavina larga hasta casi los codos; Menores, marrón con esclavina corta hasta los hombros; Capuchinos, marrón con capucha larga sin esclavina; TOR, negro con esclavina larga hasta los codos). Hay otro distintivo común de todos los franciscanos y franciscanas que los diferencia de cualquier otra orden o congregación. Es el cordón de lana blanca con tres nudos. Cuenta Tomás de Celano que Francisco, después de su conversión, vestía un hábito de ermitaño, sujeto con una correa; llevaba un bastón en la mano y los pies calzados. Pero cierto día... 
“...se leía en una iglesia de Asís el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. El sacerdote le fue explicando todo ordenadamente. Al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: "Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica". Rebosando de alegría, se apresuró inmediatamente a cumplir la palabra saludable que acababa de escuchar: se desató el calzado de sus pies, echó por tierra el bastón y, gozoso con una túnica, se puso una cuerda en lugar de la correa”
Los cronistas antiguos, franciscanos y no franciscanos, cuando hablan del hábito de los frailes menores dicen que llevaban la túnica ceñida a la cintura por una cuerda. Alguno de ellos habla incluso de "cuerda anudada", pero ninguno hace mención al número de nudos. En las primeras representaciones iconográficas de san Francisco el cordón del Santo tiene tres nudos. Posteriormente, en algunas pinturas, el cordón comenzará a realizarse con múltiples nudos. El “cordón franciscano” tenía y tiene, principalmente, la función de ceñir el hábito a la cintura, pero muy pronto adoptó un valor simbólico: además de la humildad y pobreza del material (frente al cinturón de cuero), en total consonancia con la opción de Francisco y de sus hermanos, los tres nudos hacen referencia a los tres votos de la profesión religiosa: obediencia, castidad y pobreza.