3 de febrero de 2012

Franciscanos en el mundo (I)

Zagreb, Croacia

Una de las experiencias más hermosas de la vocación franciscana es poder desplazarte a cualquier parte del mundo y encontrar siempre hermanos que te acogen y te hacen sentir como uno más de casa, recordándote que formas parte de una verdadera "familia" repartida por los cinco continentes. Eso es lo que he vuelto a experimentar durante los días pasados, en que he tenido la oportunidad de visitar a nuestros hermanos de Croacia, de manera especial a los que viven en Zagreb. 

La presencia de la Orden Franciscana en Croacia se remonta al siglo XIII, cuando se fundaron los primeros conventos en Dalmacia e Istria y, más tarde, en Zagreb. Una antigua tradición asegura incluso que el mismo san Francisco, en 1212, en su travesía marítima hacia Oriente, fue obligado a buscar refugio en Dalmacia a causa del mar embravecido. Lo cierto es que los conventos más antiguos se construyeron todos ellos hacia la mitad del siglo XIII: Split (Espalato), Dubrovnik, Zara, Pola, Šibenik, Cres, etc. Desde la costa, poco a poco, los frailes fueron desplazándose hacia el interior de la actual Croacia, región conocida como Eslavonia. Es por tanto una presencia secular muy arraigada y consolidada que ha dado y sigue dando muchos frutos en una bellísima tierra marcada en su historia (también reciente) por conflictos y divisiones. 

Uno de los frutos más destacados, motivo de "orgullo" para nuestros hermanos, es san Nicola Tavelic, mártir franciscano, miembro del convento de Šibenik, primer santo croata. La presencia actual de los Franciscanos Conventuales en Zagreb, la capital, es relativamente reciente. Presentes desde el siglo XIII, los frailes se vieron obligados a abandonar el antiguo convento a causa de las frecuentes invasiones turcas y otros conflictos. El convento actual, dedicado a san Antonio de Padua, fue construido en 1912/15 y alberga una presencia numerosa de hermanos (30) dedicados a la pastoral sacramental en la iglesia (una de las más visitadas de Zagreb, especialmente el día de san Antonio, cuando se congregan más de 50.000 personas para venerar al santo portugués); a la formación de los nuevos frailes (es también casa de formación, con un nutrido número de hermanos jóvenes); a la publicación de varias revistas católicas y a una enorme labor social y caritativa: tienen un comedor donde cada día se reparten más de 500 comidas, una casa de acogida para jóvenes universitarios sin recursos y una residencia para ancianos desamparados. 

Ya de vuelta en España, doy gracias al Señor por haber descubierto, también en Croacia, una presencia franciscana bien significativa tanto para la Iglesia como para la sociedad en general. [Fray Abel].