19 de marzo de 2012

La vida de san José: un continuo dejarse guiar por Dios

San José y el Niño Jesús. Autor: Michael O'Brien
   "La vida de san José, hombre justo y bueno, no es la del que, pretendiendo realizarse a sí mismo, busca en sí solamente los recursos que necesita para hacer de su vida lo que quiera. Es la vida del hombre que se niega a sí mismo, que se deja llevar adonde no quería. No ha hecho de su vida cosa propia, sino cosa que dar. No se ha guiado por un plan que hubiera concebido su intelecto y decidido su voluntad, sino que, respondiendo a los deseos de Dios, ha renunciado a su voluntad para entregarse a la de Otro, la voluntad grandiosa del Altísimo. Pero es exactamente en esta íntegra renuncia de sí mismo donde el hombre se descubre de verdad. Porque tal es la verdad más honda de nuestra vida: que solamente si sabemos perdernos, si nos entregamos, podremos encontrarnos. Cuando esto sucede, no es nuestra voluntad quien prevalece, sino la del Padre a la que Jesús se sometió: No se haga mi voluntad, sino la tuya (Lc 22,42). San José nos enseña, con su renuncia, con su abandono, que en cierto modo estaba adelantando la imitación de Jesús crucificado, los caminos de la fidelidad, de la resurrección y de la vida. Damos gracias a Dios en este día por testimonio luminoso de san José, que nos enseña la prontitud, la obediencia, la abnegación y la actitud de los caminantes que se dejan llevar por Dios; y que nos dice por esto mismo la manera de servir igualmente a nuestra tierra. Pidamos también la gracia de lo Alto para que, demostrando también nosotros vigilancia y prontitud, y procediendo en nuestras vidas con la misma plenitud de la esperanza, nos veamos un día recibidos por Dios, que constituye nuestro auténtico Destino de caminantes hacia la comunión de la vida eterna" (Joseph Ratzinger-Benedicto XVI).