10 de marzo de 2012

Nuestra manera de estar en el mundo

«El bienaventurado Francisco decía: “Tal debería de ser el comportamiento de los hermanos entre los hombres, que cualquiera que los oyera o viera, diera gloria al Padre celestial y le alabara devotamente”. Y añadía: “Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones. Que ninguno se vea provocado por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra humildad todos sean inducidos a la paz, a la bondad y a la concordia. Pues para esto hemos sido llamados: para curar a los enfermos, para vendar a los heridos y para corregir a los equivocados» (Tres Compañeros 58).
Ayúdanos, hermano Francisco, a acercar a Cristo a la Iglesia y al mundo de hoy. Tú que has llevado en tu corazón las inquietudes de tus contemporáneos, ayúdanos, con el corazón cercano al corazón de Cristo, a abrazar las inquietudes de los hombres de nuestra época: los difíciles problemas sociales, económicos, políticos, los problemas de la cultura y de la civilización contemporánea, todos los sufrimientos del hombre de hoy, sus dudas, sus negaciones, sus desbandadas, sus tensiones, sus complejos, sus inquietudes... Ayúdanos a traducir todo esto a un lenguaje evangélico sencillo y cercano. Ayúdanos a dar respuesta en clave evangélica a todo lo que acontece, para que Cristo mismo pueda ser «Camino-Verdad-Vida» para el hombre de nuestro tiempo.