19 de abril de 2012

Benedicto XVI: un humilde y fiel servidor del Evangelio


Hoy se cumplen siete años de la elección de Joseph Ratzinger como sucesor del apóstol Pedro, con el nombre de Benedicto XVI. Amor y verdad son los dos polos de la misión confiada por Cristo a Pedro y a sus sucesores. Esta misión es un ministerio y no un ejercicio de poder, es un «llevar el peso de los otros, es un sostener en la fe, es un mantener la unidad en el amor». Tras siete años de pontificado, de "transición" se dijo entonces, es indudable la riqueza de la personalidad y del magisterio de Benedicto XVI, un hombre providencial para la Iglesia en estos difíciles años del siglo XXI. 

Con frecuencia se ha intentado interpretar a Ratzinger como un nostálgico o un reaccionario, cuando no es ninguna de las dos cosas. Su palabra y sus gestos, sobrios pero auténticos, nos muestran a un humilde servidor del Evangelio y de la esperanza, que acompaña con su oración e ilumina con su enseñanza segura las preocupaciones, angustias, temores y esperanzas de la Iglesia y de todos los hombres. A pesar de sus muchos años y de una salud frágil lo hemos visto peregrino por el mundo, visitando y alentando a los cristianos de los cinco continentes para confirmarles en la fe y en el amor; rigiendo con firmeza el timón de la Iglesia para que su misión sea siempre y sólo «en Cristo», responda a la lógica del Evangelio y no a la del mundo. 

En medio de las contradicciones de nuestra época, no escatima esfuerzos a la hora de alzar la voz con valentía en favor del derecho a la vida y a la dignidad de toda persona humana y sus libertades fundamentales, y también contra la "insuficiencia" de un sistema económico egoísta e inhumano que relega a millones de personas a la pobreza y a la exclusión. Al mismo tiempo, no se cansa de denunciar el proceso cultural, en marcha desde hace años, por el que se pretende arrinconar a Dios, ya sea negándole totalmente, ya sea juzgando que su existencia no es demostrable y, por tanto, irrelevante. Este proceso, como ha afirmado en muchas ocasiones, se ha ido concretizando en el intento de plasmar la vida, el arte, la política, las leyes, ¡la economía!, etc., “arrinconando” completamente a Dios. Si embargo, lo que en un primer momento parecía una liberación, muy pronto nos hemos dado cuenta del “desierto interior” que provoca en el hombre, porque de hecho el hombre alejándose de Dios se ve alejado siempre más de sí mismo y de los otros. Ante esta situación, y recogiendo el testigo de su predecesor, ha querido elegir como uno de los ejes de la misión de la Iglesia para los próximos años la “nueva evangelización”, entendida como un volver a proponer, en un diálogo profundo y sincero con el hombre contemporáneo, la belleza del Evangelio, anunciando a Jesucristo, en quien, como dijo él mismo afirmó durante su último viaje a Alemania, “hay futuro, vida y alegría”

Hoy es un día para orar con mayor intensidad por el Papa, pidiendo al Señor que le proteja y le de fuerzas para llevar su misión hasta el fin. San Francisco quiso que sus hermanos mostraran siempre afecto, reverencia y obediencia a los sucesores del apóstol Pedro. Es por ello que desde este blog vocacional franciscano queremos renovar nuestro afecto sincero y nuestra obediencia filial al Papa Benedicto XVI. Y os invitamos a detener durante unos momentos vuestra “navegación” para orar por él, por su ministerio y por sus intenciones. Sin duda, ¡es lo que hubiera hecho san Francisco!