20 de abril de 2012

La vida de san Francisco: una aventura cristiana extraordinaria


La relación con Dios, para san Francisco, no fue una costumbre ni una alienación, sino el horizonte donde cobraban sentido las demás experiencias de su vida. El descubrimiento de Dios, de su amor y de su solicitud por todos y cada uno de los hombres, fue el comienzo de una aventura cristiana extraordinaria. Mirando a Dios, que «es misericordioso» con todos sus hijos, Francisco aprendió a mirar con otros ojos a todos los hombres, a cada persona concreta. Su capacidad de diálogo con los hombres de toda clase y condición, con los ricos y con los pobres, con los «ladrones» y con los marginados, con los cristianos y con los musulmanes, es un ejemplo y una provocación para todos nosotros. 

A partir del descubrimiento de Dios, Francisco recibe, igualmente, ojos nuevos para ver la creación que lo rodea, para entenderla como un don que Dios nos ha confiado y no como un instrumento que hay que usar o un recurso que hay que explotar. Toda su aventura cristiana puede resumirse en dos palabras: «padre» y «hermano». Francisco descubrió que la paternidad de Dios no es una limitación a su libertad, sino un ofrecimiento de alianza, una promesa de vida plena. Y de la paternidad amorosa de Dios brota la «fraternidad» real entre todos los seres vivientes. Y fraternidad significa reconocer, en todos, los signos de la dignidad dada por Dios, descubrir la solidaridad interna que une a todos los hombres haciéndoles, no adversarios o rivales o extraños, sino «hermanos».

San Francisco sigue impresionando a los hombres y mujeres de nuestro tiempo porque su vida, sus gestos, sus opciones siguen teniendo una luz impresionante. Su atractivo nace de haber sido un hombre «auténticamente libre», plasmado según esa "libertad de los hijos de Dios" que todos hemos recibido como don, pero que con frecuencia queda un poco oculta, escondida, atada... 

¿Te has parado a pensar alguna vez en lo que serías capaz de hacer si te dejaras guiar por la "libertad de los hijos de Dios", como san Francisco? Dios nos tiene una confianza increíble, nos llama para estar con Él y para enviarnos a anunciar lo que, en el fondo, todo hombre espera escuchar y experimentar: "Tú eres amado de Dios en Cristo". Y esto no obstante nuestra fragilidad, nuestros límites... SÍ, TE ESPERA A TÍ, con todo lo que eres y con todo lo que en tus manos está por hacer, así que, te queda sólo responder y confiar tu vida al Señor. ¡SE VALIENTE, VALE LA PENA! Y ten presente que la respuesta a su invitación a seguirle, con todo tu corazón, es por Amor para vivir Amando. Y siempre es más lo que recibimos que aquello que podemos dar. Si el Señor está visitando tu corazón, pidiéndote que des un paso más: adelante, apuesta fuerte y no dudes en pronunciar tu "sí".