Sábado con María, la Madre del Señor (I)


Santa María, Madre de Dios, 
también tú estás junto con la primera comunidad 
perseverando en la oración, 
alentando el camino de la Iglesia naciente. 
La experiencia de la cruz ha sido tremenda: 
ver con tus propios ojos cómo mataban a tu hijo, 
ajusticiándolo como a un malhechor. 
Junto al discípulo amado has oído aquellas palabras de Jesús 
que no han podido dejar de resonar con fuerza en tu corazón 
desde aquel día: "Mujer, ahí tienes a tu hijo"
Tú, María, solidaria, acogedora de lágrimas y esperas, 
aceptas nuevamente abrirte a los planes de Dios: 
hacer tuya la nueva maternidad encomendada, 
la de una humanidad renovada por la victoria de Cristo. 
Madre de Dios, Madre nuestra, tu amor rompe fronteras; 
fe y amor habitan tu silencio. 
Tu corazón es una casa abierta, 
donde podemos encontrar siempre consuelo, aliento y fuerza. 
Contigo, juntos, haciendo Iglesia, nos reunimos; 
tú cuidas de todo lo pequeño, 
de lo que acaba de nacer en el encuentro con Cristo vivo, 
presente para siempre.

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