30 de octubre de 2012

La Orden Franciscana en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización (III): Los nuevos evangelizadores


Aportación de fray José RODRÍGUEZ CARBALLO, O.F.M., Ministro general de la Orden Franciscana de los Frailes Menores: El estilo de los nuevos evangelizadores.

Los evangelizadores nuevos han de ser, ante todo, hombres y mujeres animados por una fe recta. Si “la trasmisión de la fe es el fin de la evangelización” (cf. IL 31), entonces, lo que es imprescindible en un evangelizador es la fe; una fe hecha experiencia, vivida, celebrada y confesada. En la formación, tanto permanente como inicial, se ha de prestar particular atención al tema de la fe.

Esta fe ha de alimentarse y manifestarse en una intensa vida de oración. El evangelizador nuevo, desde los primeros años de su formación, ha de sentirse un permanente discípulo en el arte de la oración. Solo así podrá evitar que su fe se debilite progresivamente y acabe cediendo a la seducción de sucedáneos. Es la oración la que permitirá al evangelizador responder con sabiduría evangélica a los grandes interrogantes que brotan de la inquietud del corazón humano y de sus necesidades más urgentes, entre ellas la necesidad de Dios.

La pasión por el Señor va acompañada de la pasión por la humanidad, particularmente por los más pobres, llegando a hacerse, incluso, menor entre los menores de la tierra. Sin el testimonio de la práctica de un amor activo y concreto a favor de los más pobres y sin el testimonio de una vida coherente, vivida desde la lógica de la minoridad y del servicio gratuito, y marcada por la sencillez y la cercanía a los últimos, nuestro mensaje será difícilmente creíble y correrá el riesgo de ahogarse en el mar de las palabras (cf. NMI 50).

Esta pasión por la humanidad llevará al evangelizador nuevo a no quedar al margen de algunos retos a los que el hombre de hoy es particularmente sensible, - el desequilibrio ecológico, la amenaza constante de la paz, el vilipendio de los derechos humanos más fundamentales, como el derecho a la vida -, y a situarse adecuadamente en los nuevos areópagos de la misión: el mundo de la educación, la cultura, las comunicaciones sociales.

El evangelizador nuevo, tanto durante la formación permanente como en la inicial, debería aprender el arte del diálogo. La nueva evangelización va de la mano del diálogo con la cultura, el diálogo ecuménico y el diálogo interreligioso. Propongo que este Sínodo ofrezca pautas para la formación de los nuevos evangelizadores teniendo en cuenta las exigencias de la nueva evangelización.