10 de octubre de 2012

Vivir el “Año de la Fe” de la mano de san Francisco

¡Urge una verdadera y auténtica renovación de la fe, tanto a nivel personal como comunitario! El Papa es muy consciente de ello, por eso ha querido convocar este «Año de la fe», que dará comienzo mañana, como un tiempo que se nos regala para re-descubrir la belleza del Evangelio y el don de la fe que se nos han manifestado en Jesucristo, aquel en quien podemos encontrar de verdad «futuro, vida y alegría». Pero para que nuestra búsqueda sea eficaz, necesitamos encontrar discípulos del Señor que nos lleven hasta Él, creyentes sostenidos por la felicidad interior de haber conocido a Cristo y de pertenecer a su Iglesia, a pesar de los límites y las sombras de su condición frágil y pecadora. Encontrar personas que transparenten esta fe es la mejor medicina contra el cansancio de ser cristianos que experimentamos en Europa... San Francisco de Asís, en su tiempo, fue una de estas personas con las que cruzarse no dejaba indiferente. Sus palabras, sus gestos, su mirada, su forma de vestir pobre y humilde... se convirtieron en transparencia de Cristo y su Evangelio. Y esto la gente lo notaba. Es lo que intenta decirnos Tomás de Celano cuando nos cuenta, de manera bellísima, que Francisco llevaba siempre a Jesús en el corazón, en los labios, en los oídos, en los ojos, en las manos. Jesús presente siempre en todos sus miembros... El Poverello, poco a poco, se había convertido en una viva imagen de Cristo, capaz de atraer a tantos hombres y mujeres a su seguimiento, ofreciéndoles la verdadera vida y la alegría más grande. Y tú, ¿a quien llevas en tu corazón, en tus labios, en tus oídos, en tu mirada...? ¿De quién eres transparencia? La gente, ¿nota que llevas a Cristo en ti y contigo, o más bien intentas ocultarlo por miedo o por vergüenza? ¿Se te nota que eres cristiano o prefieres pasar desapercibido? 

Es verdad, ¡no es fácil ser cristiano hoy! Por eso necesitamos vivir este año con mucha intensidad, de la mano de san Francisco, pidiendo al Señor que ponga “fuego en nuestro corazón, palabra en nuestros labios, fuerza en nuestra mirada” para que nuestra vida cristiana se renueve y pueda convertirse en un signo transparente que señale la “puerta de la fe” a tantos que buscan a Dios con sincero corazón. Desde Roma, ¡buen inicio del «Año de la fe»!