25 de febrero de 2013

Con San Francisco te decimos: «Padre Papa, Dios te dé la paz»

Al hilo de los acontecimientos que estamos viviendo, queremos compartir un breve pasaje de una de las antiguas crónicas donde se narran los inicios de la Orden. En ella encontramos algunas noticias muy hermosas sobre san Francisco y sus primeros compañeros. De todos es conocido cómo Francisco llamaba al sucedor de Pedro "señor Papa", según la costumbre medieval. Sin embargo, fray Jordán de Giano nos narra en su crónica (mediados del siglo XIII) un episodio donde se muestra la delicada familiaridad de Francisco con el Papa Honorio III, el de la Regla bulada. Dice Jordán de Giano:

No atreviéndose a molestar al señor Papa Honorio, Francisco se acostó en el atrio de su estancia esperando con paciencia que saliera espontáneamente. Cuando salió, Francisco le hizo una reverencia y le dijo: «Padre Papa, Dios te dé la paz». A lo que el pontífice le respondió: «Dios te bendiga, hijo». 

¡Difícil de inventar una cosa así en plena Edad Media si no hubiera ocurrido realmente! Eso era para Francisco el Papa, ¡un padre! Ojalá sea también esta actitud de afecto y "familiaridad" con el Papa la que inspire nuestras palabras, nuestros comentarios, nuestros sentimientos... hacia Benedicto XVI y hacia aquel que será su sucesor en la cátedra del apóstol Pedro.


Queridos lectores de este blog vocacional: No nos dejemos amedrentar o encoger por aquellos que, aprovechando la coyuntura, desde diferentes ámbitos firman cada día certificados de defunción de la Iglesia católica, del sacerdocio, de la vida religiosa... Ya nos advirtió el mismo Benedicto XVI hace algunas semanas durante su visita al Seminario de Roma que "no debemos dejarnos impresionar por los profetas de desventura que dicen: la Iglesia es un árbol crecido de un pequeño grano de mostaza que ha vivido dos mil años, ahora tiene el tiempo tras ella, le ha llegado el momento de morir. No. La Iglesia siempre se renueva, renace siempre. El futuro es nuestro", ¡porque el futuro es de Dios!