16 de febrero de 2013

El valioso testimonio de nuestros primeros hermanos: Bernardo, Rufino, Valentín y Guillermo. Un modelo también para hoy...


Los restos mortales de cinco de los primeros compañeros de San Francisco (Bernardo, Silvestre, Valentín de Narni y Guillermo de Inglaterra) ya están de nuevo en su colocación original, el crucero derecho de la Basílica inferior de Asís, en espera de la feliz resurrección. Recordemos que, además de estos cinco compañeros, en la Basílica se conservan los restos de cuatro más: León, Rufino, Ángel y Maseo. En este caso en la cripta junto a la tumba de San Francisco. Y en la misma cripta, frente a la tumba del santo, se conserva también una pequeña urna con los restos de “fray Jacoba”, la noble romana amiga de Francisco. 

La investigación médica no ha podido determinar la identidad de cada uno de ellos, pero ha ofrecido algunos datos interesantes. Los restos pertenecen a cinco varones de entre 35 y 55 años con buenas condiciones de salud. Se constata en todos ellos un fuerte desgaste biomecánico en los miembros inferiores, especialmente en la zona lumbar, las piernas y las rodillas. Lo cual hace intuir que estos hermanos caminaron mucho y, seguramente, pasaron muchas horas de rodillas en oración… 

Nada extraño si tenemos en cuenta que Francisco de Asís concibió la vida de los hermanos como un ir por el mundo, viviendo y anunciando la penitencia y la paz, sin apagar nunca el espíritu de oración y devoción al cual debían estar supeditadas todas las demás cosas. Francisco emplea en sus escritos un lenguaje en contraste con la concepción común de su época, según la cual la perfección evangélica consistía en un desprecio del mundo, que sólo encontraba su reali­zación a través de la huida del mundo. Francisco, ciertamente, habla de dejar el mundo pero con un sentido de conversión, es decir, de abandonar el pecado y volverse a Dios, de abandonar una lógica de poder, de poseer, de aparentar… como orientación en la vida, para abrazar la lógica del Evangelio y dejarse guiar por el ejemplo de Jesucristo. 

En la emotiva celebración litúrgica, presidida por el obispo de Asís, participaron representantes de toda la Familia franciscana (OFM, OFMCap, TOR, OFS). Con este gesto se quiso poner de manifiesto la continuidad y la fuerza de un testimonio espiritual, el de San Francisco y los hermanos de la primera hora, que desde hace ocho siglos iluminan el camino y la historia de la nuestra Familia religiosa. El amor y la confianza en el Señor que empujaron a Francisco y a sus hermanos a recorrer los caminos de Europa y de Oriente para anunciar el Evangelio, nos empujen también a nosotros a un renovado testimonio en esta hora decisiva para la fe cristiana en tantos lugares del mundo. 

Vídeo resumen de la celebración que tuvo lugar en Asís: enlace.