7 de marzo de 2013

San Francisco de Asís y el futuro de la Iglesia en Europa

El cardenal austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, es una de las figuras más representativas de la Iglesia europea. Recientemente, este dominico de 68 años que se encuentra en Roma para participar en el Cónclave, ha hecho unas declaraciones muy esperanzadoras sobre la asombrosa actualidad de San Francisco y su testimonio de vida, especialmente para la Iglesia en Europa. Os ofrecemos algunos de los pasajes más sugerentes: 

«Aunque el cristianismo europeo podría parecer viejo, apagado, insignificante… en realidad sus raíces son profundas y buenas; lo único que hay que hacer es descubrirlas nuevamente con confianza, esperanza, valentía y con una buena dosis de optimismo realista… La Iglesia ha visto tiempos peores a lo largo de sus dos mil años de historia y ha sido siempre capaz de renovarse. Pensemos, por ejemplo, en aquel joven rico que decidió abandonar a su padre y todos sus bienes para escuchar a Dios, para poder caminar pobre junto a Cristo pobre. Me refiero a San Francisco de Asís. Sí, la Iglesia posee la sorprendente capacidad de renovarse. ¿Por qué el futuro no debería reservarnos grandes sorpresas como las que el Pobrecillo de Asís ofreció al mundo hace 800 años? No debemos resignarnos: la situación del cristianismo en Europa es muy estimulante y está llena de oportunidades, desde mi punto de vista».

Estas palabras del cardenal Schönborn nos alegran profundamente y ojalá nos motiven aún más "a ser lo que tenemos que ser" como franciscanos. San Francisco propició el maravilloso encuentro entre el santo Evangelio, acogido como Palabra viva, la Palabra del Padre, Jesucristo, y los anhelos más hondos de su tiempo, ¡que eran sus mismos anhelos! La experiencia del Poverello de Asís nos enseña que cuando el Evangelio es re-descubierto fielmente a la escucha de las grandes llamadas humanas, entonces reencuentra su fuerza original de transformación y renovación.

No podemos negar que la situación religiosa de Europa es muy compleja y confusa, pero contiene numerosos gérmenes de vida, prometedoras expectativas y esperanzas, no pocos interrogantes y desafíos positivos que nos deberían estimular como hermanos e hijos de Francisco para que una vez más “demos razón de la esperanza que hay en nosotros” (1Pedro 3,15) y la expresemos visiblemente con un estilo de vida significativo, ¡qué importante es esto!, humilde, esencial, alegre, fraterno.

Aquí os dejamos un vídeo, de hace algunos días, del mismo cardenal Schönborn, donde habla del cordón franciscano y de la relación entre Santo Domingo y San Francisco: enlace.