DE SU COSTADO ABIERTO EN LA CRUZ MANÓ SANGRE Y AGUA


«Para que del costado abierto de Cristo dormido en la cruz se formase la Iglesia, uno de los soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado, a fin de que, brotando de la herida sangre y agua, se derramase el precio de nuestra salvación, el cual, manando de la fuente de su Corazón diese a los sacramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de la gracia, y fuese para los que viven en Cristo como una fuente viva que salta hasta la vida eterna»
San Buenaventura (1218-1274)
Franciscano, obispo y doctor de la Iglesia

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