EL «ÚLTIMO VIAJE» DE SAN ANTONIO DE PADUA

Convento de la Arcella, capilla del «tránsito» de San Antonio

Cada 12 de junio, al caer la tarde en la ciudad de Padua (Italia), se rememora el «tránsito» y posterior traslado del cuerpo de San Antonio con una sugestiva procesión que recorre la distancia que separaba el antiguo convento de las Clarisas de la Arcella, lugar de la muerte de Antonio, de la Basílica actual, construida sobre el primitivo convento de los frailes «Sancta Maria Mater Dei» y donde reposa el cuerpo del santo desde 1231. Actualmente, tanto el convento de la Arcella como la Basílica de San Antonio (en la ciudad de Padua) están custodiados por los Franciscanos Conventuales.  

La Assidua, una de las biografías más antiguas del santo, narra de esta manera todo lo ocurrido:

Se reúnen en la Arcella el obispo de la ciudad con todo el clero, y el podestá con un elevado número de ciudadanos, y, pasando por Capo di Ponte, transportan en orden procesional el cuerpo del bienaventurado Antonio a la iglesia de la Santa Madre de Dios, María, con extraordinaria alegría de todos, en medio de himnos, alabanzas y cánticos espirituales. Las autoridades y los principales de toda la ciudad ofrecen sus hombros para llevarlo, y se tienen por dichosos los que consiguen tocar apenas su cuerpo. Tanta fue la afluencia de la gente que, por la aglomeración, no podían avanzar a la vez por medio de la ciudad, y así, desviándose muchos por calles, callejuelas y barrios, en rápida carrera se adelantaban a la procesión. Todos llevaban encendidos en las manos cuantos cirios habían podido obtener; y tanta era la abundancia de luces, que casi toda la ciudad parecía arder. Cuando llegó la procesión a la iglesia de la Santa Madre de Dios, María, el obispo, tras celebrar la santa misa, dio sepultura solemnemente al cuerpo del bienaventurado Antonio.

Imágenes de la procesión que tuvo lugar ayer:


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