4 de julio de 2013

LO ESENCIAL ES ADAPTAR NUESTRA VIDA AL EVANGELIO


En un tiempo de cambios tan rápidos, percibimos que vivir en la modernidad significa ir siempre con retraso, cuando tal vez debiera ser al revés... Más que situarnos en contra de la modernidad o posmodernidad, estamos llamados a fascinar y a dejar translucir la fuerza y la luz del Evangelio, como hizo san Francisco en su tiempo, que es siempre novedad, que abre nuevos caminos, que genera nuevas oportunidades. Es una pequeña revolución, es la propuesta de “volver al centro”, a lo que cuenta, a lo que de verdad pueda dar sentido a la vida. 

Lo esencial, como hizo Francisco con su conversión, es adaptar nuestra vida al Evangelio, y no al revés. Así, la vida real de cada uno estará a disposición de los hermanos y hermanas; será sensible y estará abierta a su cultura, a sus esperanzas más vitales y reales; seremos capaces de pasar con facilidad del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio. Para esto necesitamos aprender a leer en profundidad cuanto esta generación en la que nos toca vivir y trabajar trae consigo y desea realmente. Para esto necesitamos salir, no acomodarnos ni instalarnos, volver a nuestra condición de peregrinos, siempre "in via".

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!