HACIA LA FIESTA DE SAN FRANCISCO. DÍA 2º: ORACIÓN

Narra Tomás de Celano en su “primera vida” de san Francisco (45. 47) que los compañeros del santo le rogaban con insistencia que les enseñase a orar, pues, caminando en simplicidad de espíritu, no conocían todavía el modo de rezar el oficio litúrgico. Él les respondió: “Cuando oréis, decid: ‘Padre nuestro’ y ‘Te adoramos, Señor Jesucristo, en todas tus iglesias que hay en el mundo entero y te bendecimos, pues por tu santa cruz redimiste al mundo’.” Y los hermanos, llenos del fuego del Espíritu Santo, cantaban el Pater noster con voz suplicante y con melodía espiritual, no sólo en las horas establecidas, sino en todo tiempo, ya que no se preocupaban de las cosas materiales. Y con gusto permanecían en las iglesias, orando y realizando los trabajos más humildes. Y es que, como solía decir Francisco, el deseo profundo del hermano menor ha de ser el de construir dentro de él un hogar y una habitación para el Señor Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, adorándole con un corazón puro, pues Dios busca tales adoradores.

Oración: Altísimo, Omnipotente, Buen Señor, toda alabanza a ti por Jesús, tu Hijo, en cuya cruz el mundo ha sido reconciliado y los muros de división abatidos. Llena nuestros corazones con la paz que solo tú nos puedes dar; haz que podamos gustar el espíritu de oración y devoción al que todas las cosas han de estar dirigidas, a fin de que preparemos nuestro corazón para la llegada de tu Reino y se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Amén.

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!

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