26 de septiembre de 2013

HACIA LA FIESTA DE SAN FRANCISCO. DÍA 3º: SIMPLICIDAD

En la “segunda vida” de san Francisco, escrita por Tomás de Celano (n. 189), leemos que nuestro santo procuraba con mucho empeño en sí y amaba en los demás la santa simplicidad, hija de la gracia, hermana de la sabiduría, madre de la justicia. Pero no daba por buena toda clase de simplicidad, sino tan sólo la que, contenta solo con Dios, estimaba secundario todo lo demás. Hizo de ella su camino de vida, como recordó a los hermanos y al cardenal Hugolino de Ostia durante el Capítulo de las esterasHermanos míos, hermanos míos, Dios me llamó a caminar por la vía de la simplicidad. No quiero qué me mencionéis regla alguna, ni la de san Agustín, ni la de san Bernardo, ni la de san Benito. El Señor me dijo que quería hacer de mí un nuevo loco en el mundo, y el Señor no quiso llevarnos por otra sabiduría que ésta.

Tanto la estimaba que llegó a dedicarle estas palabras, utilizando el recurso de la personificación: “Salve, pura y santa simplicidad, hermana de la santa sabiduría: Tú confundes toda la sabiduría de este mundo y la sabiduría carnal”.

Oración: Oh Dios, que nos sondeas y nos conoces, sólo tú puedes penetrar en la trama de nuestras motivaciones y anhelos más profundos. Permítenos, te rogamos, orientar nuestros deseos hacia ti, de manera que podamos discernir dónde se halla nuestra felicidad y, a través de la belleza con la cual has revestido el mundo, descubrir como la creación entera habla de ti, Bien supremo, en quien nosotros somos verdaderamente bendecidos. Por Cristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!