6 de octubre de 2013

EL PAPA EN ASÍS: EL AUTÉNTICO CAMINO DE SAN FRANCISCO


- El encuentro con Jesús llevó a Francisco a despojarse de una vida cómoda y superficial, para abrazar a «la señora pobreza» y vivir como verdadero hijo del Padre que está en los cielos.

- La primera cosa que nos dice, la realidad fundamental que nos atestigua la vida de Francisco es ésta: ser cristianos es una relación viva con la Persona de Jesús, es revestirse de él, es asimilarse a él.

- ¿Dónde inicia el camino de Francisco hacia Cristo? Comienza con la mirada de Jesús en la cruz.

- Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a permanecer ante el Crucificado, a dejarnos mirar por él, a dejarnos perdonar, recrear por su amor.

- Francisco nos atestigua: quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que sólo él, y no el mundo, nos puede dar. 

- La paz franciscana no es un sentimiento almibarado. Por favor: ¡ese san Francisco no existe! Y ni siquiera es una especie de armonía panteísta con las energías del cosmos… Tampoco esto es franciscano, tampoco esto es franciscano, sino una idea que algunos han construido. La paz de san Francisco es la de Cristo, y la encuentra el que «carga» con su «yugo», es decir su mandamiento

- Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a ser «instrumentos de la paz», de la paz que tiene su fuente en Dios, la paz que nos ha traído el Señor Jesús.

- El Santo de Asís da testimonio del respeto hacia todo lo que Dios ha creado y como Él lo ha creado, sin experimentar con la creación para destruirla; ayudarla a crecer, a ser más hermosa y más parecida a lo que Dios ha creado.

- Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: Alcánzanos de Dios para nuestro mundo el don de la armonía, la paz y el respeto por la creación.

¡Para alabanza de Cristo y de su siervo Francisco!