10 de octubre de 2013

Entre tantas palabras... ¡escuchar la Palabra!


Un elemento central para descubrir la propia vocación debe ser el amor a la Palabra de Dios, a través de una creciente familiaridad con la Sagrada Escritura y una oración personal atenta y constante con la misma, para ser capaces de escuchar la «Palabra» en medio de tantas palabras que llenan la vida diaria. La vida de san Francisco nos muestra hasta qué punto el cristiano que se acerca a la Palabra de Dios con sencillez y pureza puede captar en ella lo que el Señor quiere comunicar para revelarle el sentido vocacional de su vida. Francisco escribe en la Carta a toda la Orden que se trata de «inclinar el oído del corazón para obedecer a la voz del Hijo de Dios, guardar sus mandamientos con todo nuestro corazón y cumplir perfectamente sus consejos» (CtaO 6-7). 

Francisco nos dice que si acogemos y custodiamos la Palabra de Dios en nuestro corazón, si nos dejamos convencer y conquistar más por su presencia eficaz que por nuestros cálculos o miedos o, si nos adherimos a los proyectos de Dios más que a los nuestros y nos entregamos a Él por entero..., todo es posible. Sí, es necesario tener la valentía de arriesgar. Renunciar al deseo de adueñarse de la propia vida, de sus dones y sus bienes, renunciar a guiar la propia vida uno solo, a fin de abandonarse al querer de Dios para entrar en su Proyecto de amor para con nosotros...

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!