2 de octubre de 2013

HACIA LA FIESTA DE S. FRANCISCO. DÍA 8º: LA VIDA DEL EVANGELIO

En la leyenda de los Tres Compañeros (25-28) leemos que cuando sus primeros compañeros, el rico caballero Bernardo de Quintavalle y el abogado Pedro Catanio, se unieron a Francisco, fueron a la iglesia de san Nicolás de Asís para discernir la voluntad de Dios para ellos. Terminada la oración, el bienaventurado Francisco tomó el libro cerrado, lo abrió y leyó: Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo (Mc 10,21). La segunda vez le salió esto: Nada llevéis en el camino, etc. (Lc 9,3). Y en la tercera: Aquel que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, etc. (Mt 16,24). Tras haber dado gracias a Dios por la confirmación de su propósito y deseo concebido desde hacía tiempo, ahora tres veces manifestada y comprobada divinamente, Francisco dijo: «Hermanos, ésta es nuestra vida y regla y la de todos los que quisieran unirse a nuestra compañía. Id, pues, y obrad como habéis escuchado»

En su Testamento, Francisco hará referencia a este evento como una revelación del Señor. Desde entonces, él considerará el Evangelio como su forma de vida; en la Palabra revelada ellos encontrarán la vida revelada.

Oración: Bendito seas, Señor, porque en tu infinita bondad, con la voz de tu Espíritu, nos llamas a seguir las huellas de Cristo, tu Hijo: abre nuestros corazones para acoger siempre sus palabras de vida eterna que nos ayuden a interpretar nuestra vida y a descubrir nuestra vocación. Él vive y reina contigo y el Espíritu Santo para siempre. Amén. 

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!