TESTIMONIO


Posiblemente la mayor y más valiosa aportación de la vida religiosa a nuestra sociedad sea hoy el testimonio del sentido trascendente de la vida y todos los valores que este testimonio lleva consigo… Cuando parece que la fe en el Dios de Jesucristo se evapora tan fácil y rápidamente, los religiosos estamos llamados a dar testimonio del primado absoluto de Dios. ¡Llamados a ser testigos del Dios vivo! Tal llamada brota de la fuente del amor al Señor. Es una exigencia interior. “Es el amor del Señor el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar” (2Corintios 5, 14). Con razón san Buenaventura escribió: “El verdadero amor a Dios no se contenta con gozar de su dulzura y con estar unido a Él, sino que arde en deseos de que su voluntad sea cumplida… Quiere verlo conocido de todos, amado de todos, servido y honrado de todos”Y el Papa Benedicto XVI, en el año 2007, en su mensaje al Capítulo general de la Orden, dijo: “A los Frailes Menores Conventuales se les pide, ante todo, que anuncien a Cristo: que se acerquen a todos con mansedumbre y confianza, con una actitud de diálogo, pero dando siempre un testimonio ardiente del único Salvador”.

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!

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