24 de diciembre de 2013

¡QUÉDATE CON NOSOTROS PARA SIEMPRE!


¿Quiénes somos nosotros para que vinieras a nuestra casa? ¿Cómo agradecerte el detalle de tu visita? Viniste, Señor Jesús, y tu gracia envolvió todo nuestro ser. Tu perdón reblandeció la dureza de nuestras cobardías, desencantos, excusas y miedos. Tu llamada nos dio cabida entre los tuyos. Tus palabras aportaron luz a nuestras oscuridades y ensancharon de confianza el corazón. Tu Pan nutrió la esperanza puesta en Ti y sostuvo el empeño de seguirte. Tu Promesa cumplida alegró nuestra casa. Tu encargo ha prendido en nosotros y nos urge a la tarea cotidiana de ser Iglesia abierta, fraterna, servidora y solidaria. Tu encargo nos apremia a abrir puertas al cercano y al lejano, al hermano y al que es diferente. Tú nos invitas a crear espacios de acogida y escucha. Nos pides que nada humano nos sea ajeno. Nos llamas a ser signo creíble de tu estar-con-nosotros, y de tu amor volcado, discreta y humildemente a favor de todos. Tú vienes, Señor Jesús, a nuestra casa y nos indicas qué hacer para ser una página actual y viva de tu Navidad. Gracias por tu empeño constante y paciente de atraernos hacia Ti, no solo en este tiempo de gracia sino también en cualquier otro tiempo.

¡Al Señor Jesús, nuestro Salvador, gloria y alabanza!