1 de enero de 2014

UN NUEVO AÑO CON MARÍA, LA MADRE DE DIOS

María, ¡bendita Madre de Dios!, profecía de los tiempos nuevos, nosotros nos asociamos a tu canto de alabanza para celebrar las misericordias del Señor, para anunciar la venida del Reino y la alegría del Evangelio. Ave María, humilde sierva del Señor, ¡gloriosa Madre de Cristo!, Virgen fiel, morada santa del Verbo, enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra en este nuevo año que comienza, a ser dóciles a la voz del Espíritu Santo, siempre atentos a sus llamadas en la intimidad de la conciencia y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia. 

Ave María, Mujer fiel, ¡primera discípula!, Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar razón de la esperanza que hay en nosotros confiando en la bondad del hombre y en el amor del Padre, pues todo hombre ha sido hecho por Cristo y para Cristo. ¡Y sólo en Él hay futuro, vida y alegría! Enséñanos a construir el mundo nuevo que Dios quiere: en la profundidad del silencio y la oración, en la alegría del amor fraterno y del compartir generoso, en la fecundidad insustituible de la cruz y del sufrimiento cotidiano acogido y ofrecido con amor. 

Santa María: casa de Dios; palacio suyo; tabernáculo suyo; vestidura suya; esclava suya; Madre suya. Muéstrate Madre de todos y danos a Cristo, única esperanza del mundo. Amén.