21 de junio de 2014

BAJO UNA PEQUEÑA FORMA DE PAN


No encontramos palabras mejores para expresar la grandeza del misterio eucarístico que las de San Francisco: ¡Tiemble el hombre entero, que se estremezca el mundo entero, y que el cielo exulte, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, está Cristo, el Hijo del Dios vivo! ¡Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh sublimidad humilde, pues el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla para nuestra salvación hasta esconderse bajo una pequeña forma de pan! Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante él vuestros corazones; humillaos también vosotros para que seáis ensalzados por él.

¡A Jesucristo, Pan vivo bajado del cielo, gloria y adoración!