LOS HERMANOS MAYORES

El hermano Fulgen (81 años), de la fraternidad de Granollers (Barcelona)
Los hermanos ancianos son un presencia valiosísima en una fraternidad franciscana. Representan la memoria carismática de la Orden. Ellos nos iniciaron y formaron en el amor a la vida franciscana. Todavía hoy garantizan en nuestras fraternidades una presencia silenciosa y fiel, acogedora y disponible, limitada a veces en sus posibilidades pero siempre generosa y entrañable. Para los jóvenes son una gran ayuda a la hora de evitar superficialidades e improvisaciones sin historia, a la vez que proporcionan fundamento a nuestros proyectos y nuevas llamadas.
 
Ellos, mejor que nadie, saben distinguir lo importante de lo secundario y pueden mirar los acontecimientos con profundidad y clarividencia. Solo con el pasar de los años emergen los puntos de referencia sobre los que una persona ha construido su existencia, apareciendo con claridad aquello en lo que uno ha depositado su confianza. 

A veces, influidos por lo que hoy es tristemente normal en nuestra sociedad, se tiene la tentación de "aparcarlos" o de contar poco con ellos a la hora de abrir nuevos caminos de vida franciscana... Sin embargo, están llamados a ser testigos vivientes de lo esencial, de una experiencia profunda y renovada del Dios vivo y verdadero, siempre fiel a sus promesas, en la que se integran serenamente todas las etapas y acontecimientos de la vida. Y, también, están llamados a colaborar en la renovación del carisma franciscano a la luz de los nuevos retos que cada día nos interpelan con más fuerza: con sus aportaciones, con su oración, con sus sacrificios, con su apoyo y cercanía.

¡Al Señor Jesús gloria y alabanza!

Entradas populares