¡FELIZ FIESTA DE SAN FRANCISCO, "IL POVERELLO"!


Había trabajado mucho en la viña del Señor: empeñado y fervoroso en oraciones, ayunos, vigilias, predicaciones y caminatas apostólicas; perseverante en el cuidado y compasión del prójimo y en el desprecio de sí mismo, desde el momento de su conversión hasta su tránsito a Cristo, a quien había amado de todo corazón, mantuvo continuamente vivo su recuerdo, le alabó con la boca y lo glorificó con sus obras. Tan de corazón y con tanto ardor amó al Señor, que, oyendo su nombre, se derretía interiormente y prorrumpía externamente, diciendo que el cielo y la tierra deberían inclinarse al nombre del Señor.

San Francisco de Asís,
padre y hermano nuestro en los caminos del Santo Evangelio,
¡ruega por nosotros!
 

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