SANTA ISABEL DE HUNGRÍA: SERVIR ES REINAR DE VERDAD

1207-1231. Princesa de Hungría, landgrave de Turingia. Joven esposa, madre y viuda. Rostro de la ternura de Dios hacia los enfermos y los pobres. Patrona de la Orden Franciscana Seglar. 
ORACIÓN

Dios y Padre nuestro, te damos gracias y te bendecimos por el testimonio de pobreza evangélica y de caridad de Santa Isabel de Hungría, fiel seguidora de tu humilde siervo Francisco de Asís.

Mujer de estirpe real, no se dejó engañar por los honores de este mundo, sino que halló en ti, única y verdadera riqueza que no pasa, su verdadera alegría. Haz que, a ejemplo de Santa Isabel, podamos reconocerte y amarte por encima de todo, en cada circunstancia de nuestra vida, recibiendo con gozo lo bueno y soportando con paciencia lo adverso.

Mujer hecha oración, se dejó transformar por tu Belleza sin igual, contemplada en la asidua oración y celebrada con fervor en los sacramentos. Haz que los afanes de la vida no apaguen el espíritu de oración y devoción, fuente de todo nuestro obrar.

Mujer fuerte, no temió arriesgar su reputación por ponerse por entero al servicio del hambriento y del hermano necesitado, de mendigos y leprosos, viendo siempre en ellos el rostro sufriente de tu Hijo Jesús. Haz que también nosotros saciemos el hambre de los hambrientos y curemos las heridas de los enfermos para que podamos escuchar la llamada de tu Hijo a entrar en tu reino donde se vive de amor.

Mujer pobre y humilde, tras los pasos de San Francisco, descubrió que de nada nos sirve ganar el mundo entero si perdemos nuestra alma. Haz que cuantos se inspiran en su testimonio de santidad, especialmente los hermanos de la Orden Franciscana Seglar, abracen cada día con mayor verdad el Evangelio como norma de vida y aprendan a vivir en pobreza y humildad, saliendo al encuentro de las necesidades de los hermanos y practicando con ellos la misericordia. Amén.

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