17 de febrero de 2016

CRÓNICA DESDE EL POSTULANTADO DE MADRID


El pasado día 7 de febrero, la casa de Formación "Beato Alfonso y compañeros mártires" vivió una jornada de gran alegría. Daniel Lamana, que hasta ese momento había vivido un tiempo de acogida vocacional, comenzó el primer año de postulando. Fue un momento de acción de gracias y de fraternidad que vivimos en el marco de la eucaristía y de la oración de Laudes. Fue una celebración sencilla pero cargada de emoción, en especial para Daniel que dio un paso más en su respuesta confiada al Señor. La eucaristía fue presidida por nuestro Ministro provincial, fray Ángel Mariano, quien, como signo de mayor pertenencia, le entregó la bendición de san Francisco al hermano León.

Tras la celebración de inicio de postulando, compartimos la mesa toda la fraternidad: fray Bernardino, fray Miguel Ángel, fray Jesús Mari y el prenovicio Alejandro. También nos acompañó fray Juan, encargado de la pastoral vocacional. Como era el 2 de febrero, fiesta de la Presentación de Señor y Jornada de la Vida Consagrada, al caer la tarde nos dirigimos a la catedral de la Almudena para celebrar junto a otras comunidades religiosas la clausura del año de la vida consagrada. Presidió la celebración eucarística nuestro arzobispo don Carlos Osoro. Sin duda, fue un día de felicidad, fraternidad y acción de gracias por el don de la vocación y porque el Señor sigue llamando a jóvenes para que le sigan más de cerca a ejemplo de san Francisco.

Por otro lado, el día 9 de febrero llegó a la Casa de Formación un nuevo joven procedente de Málaga, Alessandro, tras un tiempo de acogida en nuestro convento de Granollers (Barcelona). Durante esta nueva etapa de Acogida Vocacional en la comunidad formativa de Madrid, experimentará el día a día de la vida franciscana. Para nosotros es una alegría que nuevos jóvenes sigan llegando a nuestra fraternidad, movidos por la llamada a seguir a Cristo en pobreza, castidad y obediencia. Es siempre una gran riqueza el poder compartir con más hermanos la búsqueda del Señor. Esperamos que pueda crecer y discernir la llamada que Dios le ha hecho a una vida de entrega por amor. Rezamos por él y por Daniel. Y no nos olvidamos de César, nuestro novicio, que está viviendo este año tan especial en Asís, junto a la tumba de nuestro padre san Francisco.

Daniel es el tercero empezando por la derecha
¡Un saludo de paz y bien a todos!
Alejandro Aldavero