31 de agosto de 2018

EL SEÑOR NOS SIGUE DANDO HERMANOS

El 24 de agosto en la basílica de san Francisco en Asís, 16 novicios hicieron su profesión temporal, abrazando la vida franciscana tras las huellas de Cristo pobre, casto y obediente. Entre ellos se encontraba fray Daniel Lamana, de la Provincia de España. Damos gracias al Señor por este nuevo hermano y pedimos para él la gracia de vivir con alegría y fidelidad lo que ha prometido. Y a vosotros, lectores de nuestros blog, os pedimos que sigáis orando con insistencia para que Cristo llame a muchos jóvenes a su seguimiento en nuestra Orden Franciscana. Y si eres uno de estos jóvenes a los que el Señor está llamando, no tengas miedo de responderle con un sí generoso y confiado. 

¡Que el Señor te bendiga y te guarde, fray Daniel!

Fr. Daniel Lamana en primera fila con las manos cruzadas

2 de agosto de 2018

PERDÓN DE ASÍS: AL CIELO DE LA MANO DE MARÍA


Hoy, 2 de agosto, la Orden Franciscana celebra una de sus fiestas más entrañables: Santa María de los Ángeles y el Perdón de Asís. En la pequeña iglesita de la Porciúncula es el corazón de la Madre, la "Virgen hecha iglesia", como Francisco solía invocarla, la que acoge al peregrino. San Francisco sentía un cariño especial por esta iglesita, que se conserva dentro de la gran basílica de Santa María de los Ángeles, ya que fue una de las iglesias que él se encargó de reparar en los primeros años de su conversión y donde escuchó y meditó el Evangelio de la misión. 

Después de los primeros pasos en Rivotorto, obligados por el dueño a abandonar el pobre tugurio, se establecieron en la "pequeña porción" propiedad de los benedictinos del monte Subasio. Allí Francisco y sus primeros hermanos pudieron resguardarse casi como en el seno materno, para renovarse espiritualmente y volver a partir para la misión llenos de ardor apostólico. Allí, la tarde-noche del Domingo de Ramos de 1211, recibió a Clara. En ese mismo lugar, por intercesión de la Madre de Dios, Francisco obtuvo para todos un manantial de misericordia en la experiencia del "gran perdón" de Asís en 1216. Por último, allí el padre san Francisco vivió su encuentro con la "hermana muerte" la tarde del 3 de octubre de 1226.

Cuenta san Buenaventura que san Francisco amó a la Porciúncula con preferencia a todos los demás lugares, pues allí comenzó humildemente, allí progresó en la virtud, allí terminó felizmente el curso de su vida; en fin, ese lugar lo encomendó encarecidamente a sus hermanos, como morada muy querida por la Virgen. Y en otro pasaje nos dice que Francisco se estableció en la Porciúncula, una iglesita dedicada a la Virgen: una construcción antigua, pero entonces del todo descuidada y abandonada. Cuando el hombre de Dios la vio tan abandonada, empujado por su fervorosa devoción por la Reina del mundo, puso allí su morada, con intención de repararla.

¡FELIZ FIESTA DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES DE LA PORCIÚCULA!

31 de julio de 2018

LA SANTIDAD SE DA EN CADENA


"¿Y si yo hiciera lo mismo que san Francisco o que santo Domingo?", se decía Ignacio de Loyola durante su convalecencia mientras leía la vida de los santos. No da igual ser santo que no serlo. No da igual que san Francisco o santo Domingo lo hayan sido. La historia cambió con ellos; otros muchos, como Ignacio, han sido santos también gracias a ellos. 

La santidad se da en cadena: por contagio e imitación, por atracción y deseo de llevar una vida así, tan extraordinaria. Nosotros, ¿a qué esperamos? ¿Por qué ellos sí y nosotros no? A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, ¡llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano! Los santos fueron santos porque quisieron, con inmenso querer, ser fieles a Cristo y no anteponer nada a su amor. ¡Feliz fiesta de san Ignacio de Loyola!

¡Sed santos porque yo, vuestro Dios, soy santo!
(Lev 19, 2)