Mostrando entradas con la etiqueta Espíritu Santo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espíritu Santo. Mostrar todas las entradas

21 de mayo de 2021

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR Y SU SANTA OPERACIÓN


Toda la vida de san Francisco, si se le presta atención, acontece bajo la guía del Espíritu Santo. Casi cada capítulo de su vida se abre con la observación: “Francisco movido o inspirado por el Espíritu Santo, fue, dijo, hizo…”. Hay algo que permanece inmutable desde san Francisco hasta nosotros, sean cuales sean los cambios históricos y sociales: el Espíritu del Señor. 

Una inmensa cantidad de signos anunciadores de nuevos tiempos nos estimulan y provocan hoy en día; nos corresponde a nosotros, como a san Francisco, convertirlos en posibilidades de una vida renovada, iluminándolos con nuestra fe, que es confianza, adhesión y decisión en el Señor.

Lo contrario es el miedo, la desconfianza y la parálisis que nacen en nosotros cuando nos apoyamos sólo en nuestras propias fuerzas y posibilidades, cuando nuestros horizontes no van más allá de nuestras preocupaciones de supervivencia, cuando nos parece que todo ha de pasar por nuestros esquemas. Si somos capaces de librarnos de estas insidias, tendremos la audacia de emprender nuevos senderos, no trazados ni evidentes, como hizo san Francisco, pues cuando confiamos en el Señor tenemos la certeza de que en Él y con Él todo es posible. 

¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven y llena nuestros corazones con el fuego de tu amor!

25 de mayo de 2020

¡VEN, ESPÍRITU SANTO! VENCE MIEDOS Y RESISTENCIAS


Espíritu de Amor eterno, que procedes del Padre y del Hijo, te damos gracias por todas las vocaciones con las que has bendecido a la Iglesia: por los apóstoles y discípulos del Señor Jesús, por los mártires, por las vírgenes consagradas, por los monjes, por los pastores, por los misioneros... ¡Continúa, todavía, te pedimos, esta tu obra! 

Acuérdate de cuando, en Pentecostés, descendiste sobre los Apóstoles reunidos en oración con María, la madre de Jesús, y mira a tu Iglesia que tiene hoy una particular necesidad de sacerdotes, testigos fieles de tu gracia; tiene necesidad de consagrados y consagradas que manifiesten la profunda alegría de quien vive sólo para el Padre, de quien hace propia la misión y el ofrecimiento de Cristo, de quien construye con la caridad y la esperanza un mundo renovado. 

Espíritu Santo, eres tú quien abre el corazón y la mente a la llamada divina; eres tú quien hace eficaz cada impulso al bien, a la verdad, al servicio; eres tú quien puede vencer miedos y resistencias, dudas y temores; eres tú quien puede transformarlos en confianza y valentía. 

Ilumina el corazón y la mente de los jóvenes, para que nuevas vocaciones manifiesten la grandeza de tu amor y todos puedan conocer a Cristo, luz verdadera del mundo, para ofrecer a cada ser humano la segura esperanza de la vida eterna. ¡Ven, Espíritu Santo!